Otros carnívoros andinos

Los carnívoros, son especies clave para el mantenimiento del equilibrio de un ecosistema: ejercen un control top-down sobre las poblaciones de sus presas, disminuyendo la presión que éstos ejercen sobre la vegetación. En las Yungas, en la porción noroeste de Argentina, habita una comunidad de grandes carnívoros, integrado por el único representante de oso sudamericano viviente, el Oso Andino (Tremarctos ornatus), siendo esta área parte de su distribución más austral, donde coexiste con el Jaguar (Panthera onca) y el Puma (Puma concolor), ambos considerados los félidos más grandes de América. El oso andino también coexiste con uno de los zorros sudamericanos más grandes, el zorro andino (Lycalopex culpaeus). Este ensamble de carnívoros cumple un rol fundamental en la dinámica, regeneración y conservación de extensas áreas prístinas como son los bosques montanos y pastizales de neblina. Estos grandes carnívoros permiten o pueden facilitar recursos esenciales para otras especies que de otro modo no estarían disponibles o escasamente disponibles, como la carroña o los sitios de reproducción seguros.

El Yaguareté (Panthera onca)

El jaguar, es el mayor félido de América y el único representante de la subfamilia Pantherinae en el continente americano. Considerado como un carnívoro oportunista básicamente predador de mamíferos, siendo los ungulados las principales presas en términos de biomasa. En general las hembras miden de 157 a 219 cm de largo y pesan entre 45 a 82 kg. Los machos de mayor tamaño, miden de 172 a 241 cm y tiene un peso corporal entre 64 a 114 kg. Son robustos y excelentes predadores, capaces de cazar, matar y consumir numerosas presas silvestres, así como animales domésticos como ganado u ovejas.

Los jaguares viven en un amplio rango de hábitats, desde desiertos hasta bosques lluviosos, áreas pantanosas inundadas estacionalmente, praderas de pampas, bosques de matorrales espinosos y bosques caducifolios secos. Se han registrado jaguares hasta los 3000 msnm o más.

Históricamente la especie tenía una distribución continua desde el sur de los Estados Unidos hasta el sur de Argentina. Pero fue prácticamente eliminado de gran parte de las zonas más secas del norte de su área de distribución (Arizona y Nuevo México en los Estados Unidos, y el extremo norte del estado de Sonora en México), así como el norte de Brasil, Patagonia Argentina y está considerado extinto en Uruguay y El Salvador.

La especie, al igual que el oso andino se ve afectada por la fragmentación y empobrecimiento estructural y faunístico (presas) del hábitat, como causa primera; y la remoción de individuos, como causa última, que afectan la conservación de dichas especies.

El Puma (Puma concolor)

El puma es el segundo félido más grande de América, después del Jaguar, con la distribución más amplia y plasticidad ecológica de América. Es un predador generalista y muy adaptable con ejemplares más grandes en ambos extremos de su distribución, norte de Canadá y sur de la Patagonia argentino-chilena. Es una especie con una amplia distribución en el hemisferio occidental y ha sido registrado desde Canadá hasta el sur de Chile y Argentina.

Los machos pesan entre 50 y 65 kg y las hembras entre 35 y 45 kg, la longitud del animal, incluyendo la cola, puede alcanzar los 2,20 m en los machos y los 2 m en las hembras. La tonalidad de su pelaje varía con el ejemplar, la época del año y el ambiente, suele ser leonada, gris o parda uniforme.

Puede encontrarse en una gran variedad de climas y hábitats, esta plasticidad le permite estar presente en casi todos los ambientes desde montes, bosques, selvas húmedas o cercanías de áreas palustres hasta llanuras con pajonales, zonas áridas, terrenos quebrados, serranías y montañas de hasta 5800 msnm.

Las principales amenazas que enfrenta el puma son la pérdida y fragmentación de hábitat, disminución de sus presas naturales y la caza furtiva. El puma es particularmente sensible a la expansión de la actividad humana. Esto es debido principalmente a que la percepción por parte del humano de la sola presencia de estos félidos, conlleva necesariamente a una consecuente caza, aún en ausencia de casos de depredación en la zona.

Zorro culpeo (Lycalopex culpaeus)

El zorro colorado o zorro andino, es uno de los zorros sudamericanos más grandes. Es un cánido generalista de amplia distribución. Ocupa desde el sur de Colombia toda la región andina hasta Tierra del Fuego en Argentina.

Su peso oscila entre los 6 y 14 kg. El largo del cuerpo, incluyendo la cola, oscila entre 130 y 157 cm. El pelaje es largo y espeso con tonos rojizos, más en las partes laterales que en el dorso, el cual se ve de tono más tendiente al pardo-grisáceo o casi negruzco en algunos casos. La tonalidad rojiza puede acentuarse o no, según los individuos, época del año y varía según la región que habite. Su larga y vistosa cola es también de tono amarronado rojizo con una línea en su parte dorsal y el extremo de tono negruzco.

A lo largo de su amplia distribución, la especie, utiliza muchos tipos de hábitat que van desde terrenos accidentados y montañosos, valles profundos y lugares abiertos. Frecuenta los pastizales de altura hasta los 4500 msnm y zonas desérticas como la estepa patagónica. A diferencia de otros cánidos sudamericanos soporta los ambientes más fríos y secos de los Andes de Perú, Chile, Bolivia y Argentina, alcanzando elevaciones de hasta 4800 m.La especie es cazada en toda Sudamérica para el uso comercial de su piel y en gran parte de la Patagonia se lo persigue por atribuirle la matanza de ganado ovino y caprino. En la región Andina también se lo persigue para uso tradicional en rituales campesinos y actividades folklóricas.

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